El rincón de Beloke

blog personal

Visita en Laukiniz

El Jueves me pegue una escapada a Laukiniz. Estaba con una amiga y era el típico día que estaba todo cerrado. Así que le dije si quería ir a ver caballos. Ya que el día no prometía ser muy entretenido, y como hacía buen tiempo, naturaleza y sol, es una buena combinación.

Y allí fuímos, la verdad que daba gusto, el día estaba resplandeciente, y se estaba de vicio. Llegamos allí a Laukiniz por la tarde, me parecía que había pasado un montón de tiempo desde mi última excursión a caballo que hice a Gorliz y al Castillo de Butrón.

Mi amiga la verdad que iba un poco despistada porque cuando bajamos del coche, fuímos directamente a las caballerizas, y menudo susto que se dió porque no se esperaba ver tan de cerca los caballos. Me hizo gracia, porque no hacía más que decirme que grandes eran. Y se agarraba a mi brazo como una lapa. Yo le decía que no pasaba nada y que no tenía que mostrar miedo ante el caballo.

Le comenté que quería ir a visitar un caballo que solía montar y al que tenía mucho cariño, así que tuvimos que pasar por todas las cuadras donde estaban los caballos. Resulto divertido por parte de mi amiga ver los nombres que tenían los caballos.

Al final localicé a mi caballo, es de un color gris plateado con motas blanas y la verdad cuando me vió me relincho de contento, supongo que me reconoció y fuí a acariciarlo. Mi amiga no se atrevía, le daba respeto. Yo le animaba a que lo hiciera, y finalmente en un momento de valentía se atrevió a dar el paso. Para ella fue una experiencia increible.

Allí estuve saludando a gente que conocía de las cuadras, y así como que no quiere la cosa le dije a mi amiga que había una clase de equitación con saltos de obstáculos, le animé a que lo viera. Ella flipaba, porque le parecía todo novedoso. Había una máquina de bebidas y cogimos unos refrescos, para saciar nuestra sed y nos fuímos a sentar en un palco con vistas a la pista de obstáculos. Y allí estuvimos viendo como unos niños y niñas estaban aprendiendo a saltar obstáculos con el caballo. Total que entre pitos y flautas nos dieron las ocho de la tarde. Al final cuando me marche me fuí con pena, pero prometí volver para remorar un día, una excursión a caballo, de esas que te las pasas chupi.

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